Por Gerson Durán
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“No importa que tanto puedas mostrar lo que eres, si estas sucio dentro lo de afuera no es mas que una mascara…”
"Que mascara tienes", esta frase salía de la boca de un chico refiriéndose a una persona que aparentaba ser algo que no era.
Cada día vemos personas preocupadas por su imagen, por el qué dirán, que influenciadas por esto toman un método, el de la hipocresía (actuar, simular algo que no son).
¿Por qué la gente en las iglesias es falsa? ¿Por qué se ve gente simular lo que sinceramente no son? ¿Serán hipócritas?
Muchas veces en nuestra cabeza surgen estas preguntas y hasta a veces nosotros mismos sentimos que estamos llevando una vida dentro y otra afuera. Déjenme decirles que en muchos casos sí podemos tener seguridad de que algunos están siendo hipócritas, o sea, están poniéndose una mascara, porque cuando los vemos en otros lados no son así, y lo más triste es que lo hacen con pleno conocimiento; pero también podemos encontrar que hay gente que no tiene idea de lo que hace; permítame explicarle mejor.
Cuando hablamos de hipócritas nos lleva a pensar en una palabra bíblica "Fariseos". Para nosotros ellos eran hipócritas, ¡Y sí que algunos lo eran con todas las letras H-I-P-O-C-R-I-T-A-S!
"Pero si hacemos un estudio de los cargos reales contra los fariseos, nos mostrará que solo en los casos más raros podemos tomarlos como hipócritas. Encontramos cegueras ante sus propias faltas (Mr 7:5), ceguera ante las obras de Dios (Lc 12:56), ceguera ante el verdadero sentido de los valores (Lc 13:15), una valorización excesiva de la tradición humana (Mt 15:7-8; Mr 7:5-6), una completa ignorancia de las demandas de Dios (Mt 23:14 al 30), y amor por la ostentación (Mt 6:2, 5, 16). Solamente Cristo, el único lector perfecto de las realidades internas, el que todo lo ve (Mt 23:27-28), podía atreverse a hacer un juicio semejante".
En algunos de los casos la gente no sabe lo que hace, y en realidad no esta actuando o poniéndose mascaras, en realidad no tiene noción, claro que ni yo ni usted estamos con la autorización para juzgar a nadie, pero de todo lo antes dicho podemos llegar a una conclusión, que actuando o no, siendo hipócrita o no, necesitamos conocer a Jesús y relacionarnos con Él, sólo Él nos puede ayudar a ser honestos y sinceros.
Le invito a que lea la historia de Jesús y la mujer samaritana (Juan 4), una mujer que se acerca al pozo periódicamente en busca de agua, una mujer desvalorizada por la sociedad, que se encuentra con Jesús, quien le pide agua para tomar y le da la opción de obtener otra que salpicara de su interior para vida eterna, el dialogo sigue, Jesús le revela a la mujer su propia vida pasada y en otras palabras la invita a conocerlo a pesar del pasado de ella, entonces ella sale corriendo por todo el pueblo diciendo que alguien reveló las cosas de su vida pasada y que descubrió quien era el Cristo.
Mirando la historia de esta mujer, que no tenia mucha reputación que digamos, era alguien a quien la comunidad esquivaba, por ende nadie le creería, ¿pero qué fue que hizo intrigar a la gente queriendo conocer a Jesús?
Creo que la actitud de la mujer, porque contaba libremente que le había revelado su pasado, ese que no era muy bueno que digamos. Estoy convencido que la gente vio en ella una sinceridad, una decisión y entusiasmo por tomar otro estilo de vida. Ella decidió cambiar su vida, contó la verdad ¿estamos dispuestos nosotros a tomar la decisión de cambiar? ¿de contar la verdad y dejarnos de mascaras ante los que nos rodean y mucho menos frente a Aquel que todo lo ve, Jesús?
Ahora bien, conectando esto con el tema que estoy tratándoles, a las personas hipócritas o falsas nadie les cree, salvo que ocurra algo, algo extraordinario, un cambio donde no hay hipocresía; y esto que podemos descubrir es Jesús: necesitamos conocer a Jesús, relacionarnos con Él, Él es el único que nos puede salvar de la hipocresía, uno de los fruto del Espíritu es fidelidad (Galatas 5:22 NVI) que es sinónimo de sinceridad, la Biblia muchas veces nos insta a que no llevemos una doble vida, y si nos atreviéramos a conocer a Jesús, conoceríamos cual es la única y verdadera vida.
Jesús no es tan solo alguien que sabe las cosas que hiciste, ni tampoco es sólo el ejemplo que tenemos que seguir, porque en muchos casos no llegamos a hacer lo que tenemos como modelo y nos frustramos creyendo que nunca llegaremos, algo mas que eso El es tu Salvador, el que está dispuesto a darte todo para que usted pueda llevar una vida de sinceridad, para que usted pueda abandonar la vida falsa e hipócrita que lleva, tan solo necesita decidirse y todo le será dado cuando conozca a Jesús mas de cerca.
La ayuda que necesitamos para que se abandone la hipocresía es que podamos relacionarnos con Jesús y miremos lo que tenemos adentro, si usted le acepta debe saber que hay una fuente de agua que salta para vida eterna, hay frutos que el Jesús nos dio, dentro de esos está la fidelidad. Lo tenemos adentro. Así que entreguémonos del todo a Jesús porque Él puede salvar nuestra vida de la hipocresía y darnos una vida llena de sinceridad.
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